Opinion de Gustavo Mohme

La larga marcha para hacer realidad el sueño de la igualdad

La celebración hoy del Día Internacional de la Mujer nos sorprende con una notable movilización del Estado que se esfuerza por premiar a destacadas mujeres. La totalidad de ellas, protagonistas de historias personales y colectivas de lucha por la realización de la mujer, ciertamente merecen este reconocimiento. Sin embargo, el Estado parece haber decidido reemplazar los cambios en favor de la mujer por homenajes, todo ello a la luz de escasos avances en la atención de la agenda mujer.

Esta agenda está precedida por estadísticas y estudios documentados. Tomamos tres de los datos para poner sobre la mesa problemas de fondo que evidencian que a pesar del crecimiento de los últimos años y de la notable reducción de la pobreza, las mujeres son objeto de discriminación en áreas sensibles. El primero es la inequitativa división del trabajo, porque las mujeres siguen percibiendo una remuneración 30% menor en promedio que sus pares varones, y el segundo revela que en las zonas rurales sólo una de cada tres niñas termina la educación primaria. Ambos datos provenientes de la revisión que realiza el Sistema de NNUU del cumplimiento de los Objetivos del Milenio (ODM) por parte del Perú. El tercer dato indica que, según los estimados del Ministerio de la Mujer, en el país se registran 120 mil violaciones sexuales cada año, y de ellas un tercio son a niñas y adolescentes que resultan embarazadas.

Estos datos revelan retrasos y omisiones. El Estado se ha dotado de un conjunto de instrumentos para desarrollar una política pública en favor de los derechos de la mujer. Ha suscrito la mayoría de pactos y convenios internacionales y ha instalado con cierta lentitud políticas específicas de género. Al mismo tiempo, ha aprobado dos planes cruciales, Plan Nacional de Igualdad de Género 2012-2017 y el Plan Nacional Contra la Violencia Hacia la Mujer 2009-2015.

No obstante, estas políticas carecen de financiamiento y seguimiento. Las brechas de desigualdad en los aspectos laboral y en salud persisten y solo en la educación se aprecia que la brecha de desigualdad entre los géneros en todos los niveles de enseñanza (primaria, secundaria y superior) se ha reducido. En general, el Estado invierte poco en las mujeres.

En la agenda más inmediata se encuentran varios de los compromisos asumidos en la campaña electoral como la aprobación del protocolo de aborto terapéutico, la ley de alternancia en listas electorales, y la justicia y reparación para las mujeres víctimas de esterilizaciones forzadas y de violencia sexual, entre otros. Entre las omisiones se cuenta que el país no ha ratificado los convenios internacionales sobre trabajo digno para las trabajadoras/es del hogar.

En la base de los vacíos y omisiones se encuentran patrones culturales que deben ser desterrados en la perspectiva de la igualdad real y el disfrute del derecho a la no discriminación. El espacio público es tolerante a las distintas formas de violencia contra la mujer que van desde aquellas aparentemente inofensivas, como el hostigamiento callejero, hasta el acoso laboral, el acoso político y el feminicidio. En relación con este último caso, se han producido 25 casos en lo que va del año, en tanto que el año pasado los jueces liberaron a 148 implicados en este grave delito.

Esta fecha debe servir para reconocer el aporte de las mujeres al desarrollo del país y, al mismo tiempo, recordar que para hacer realidad los sueños de igualdad, hay mucho por hacer.

This entry was posted in Uncategorized. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s