ONUDD.

Las Naciones Unidas y las drogasAlejandro Vassilaqui, Director Ejecutivo CEDRO

El Director Ejecutivo de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), Yuri Fedotov, presentó en diciembre de 2013 un documento que ha sido discutido en la Comisión de Estupefacientes de la ONU. En dicho documento no se consideran ni la liberalización ni la legalización de las drogas, pero sí dejaría de ser un delito penal.

Esta aproximación ha sido cuestionada por algunos países que se oponen a incluir referencias claras sobre estas materias. Como se sabe, el Perú propugna la idea de que el adicto es un enfermo al que hay que tratar y rehabilitar y no encarcelar.

Si se pudieran resumir las convenciones sobre las drogas de la ONU, estas dirían: “No hay que producir drogas ni hay que consumir drogas”, refiriéndose específicamente a la marihuana, a la coca y al opio. A estos principios se han adherido más de 130 países y se constituyen en leyes en estos, entre ellos el Perú.

Muchas veces el desánimo cunde en aquellos que no ven avances en el proceso contra las drogas y comienzan a recomendar la legalización de estas. Si así fuera, también habría que recomendar la legalización de muchos procesos delictivos en nuestras sociedades. Lo que casi nunca mencionan es el enorme daño que movimientos de esta naturaleza ocasionan en la salud pública y que violan los derechos humanos.

Además, suponen que la legalización terminaría con los cárteles del vicio, cosa improbable, ya que las drogas legales (producidas en laboratorio) son hasta 20 veces más caras que las que produce el narcotráfico, por lo que la droga barata continuaría siendo comercializada por el narcotráfico.

Algunos exmandatarios hablan hoy de legalización de las drogas, cuando durante sus gobiernos no pudieron afrontar los desastres ocasionados por esta problemática. Preocupa el posible crecimiento del consumo de la marihuana frente a las falacias provenientes mayormente del exterior en cuanto a su inocuidad. En el caso particular de la marihuana, ya se conoce que la marihuana de los años setenta no es la misma que la de hoy.

Ya casi no se mencionan los cambios sustanciales de las políticas de drogas de Holanda, donde, así como en el Perú, no se criminaliza la posesión o uso de pequeñas cantidades de marihuana, pero se reconoce que ocasiona daños y crímenes. El gobierno de Holanda está imponiendo reglas cada vez más estrictas en los coffee shops, enfrentando el tráfico de otras drogas y desmantelando los cultivos de marihuana.

En el caso peruano hay logros evidentes. Las cifras a diciembre 2013 mostrarían alrededor de 50,000 hectáreas de cultivos de coca frente a las 60,400 hectáreas en 2012. En cuanto al consumo de las drogas cocaínas, hay una cierta estabilidad, a pesar del crecimiento en zonas productoras de coca para el narcotráfico.
Se requiere trabajar por la utopía de un país sin producción y sin consumo de drogas, trabajando por el buen desarrollo de este.

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