Opimion de Javier Valle- Riestra

 

Javier Valle – Riestra

Alberto Borea, yo y alrededor de cien mil ciudadanos hemos firmado una petición al Congreso para proceder a la revisión y reforma de la pseudo Constitución imperante. Nos reunimos un martes pasado en el Parlamento con los miembros de la Comisión de Constitución y expusimos nuestros puntos de vista. Resumiré cuáles son, pero, previamente quiero dejar constancia que el modus operandi de recurrir al actual Congreso para reformar la Constitución no es el más adecuado por su falta de categoría y de biografías. No es saludable jurídicamente. Lo pertinente es convocar a una asamblea constituyente que tenga una sumarísima duración de seis meses. Allí podrán ingresar los verdaderos constitucionalistas (Francisco Chirinos Soto, Aníbal Quiroga, Raúl Chanamé, Enrique Bernales, Marcial Rubio Correa, Francisco Eguiguren, etc.).
Mas, no solo sería la opinión de los tecnócratas, sino, voces provenientes del sindicalismo y de las fuerzas vivientes del país, más allá de las izquierdas y más allá de las derechas. Electa la asamblea, realizará las siguientes tareas: a) revisar y utilizar como texto básico la Constitución de 1979; b) respetar su preámbulo por su gran aliento democrático; c) se podrá incorporar instituciones no desarrolladas en 1969 como la Defensoría del Pueblo u Ombudsman; d) se declarará nula la pseudo Constitución de 1979; e) se prohibirá la reelección inmediata del Presidente de la República; f) el Presidente deberá presidir, pero, no gobernar; g) se restaurará el Senado, el cual no será disoluble y tendrá que cumplir íntegramente su mandato de cinco años; h)Diputados si podrá ser disuelto convocándose inmediatamente a elecciones como es en muchos países de Europa; finalmente, i)se convocará inmediatamente a elecciones para cubrir los escaños de Diputados y Senadores.
En este sentido, discrepo radicalmente con el proyecto Borea –no obstante que lo he firmado–porque no debemos atribuirle la tarea reconstitucionalizadora al actual Parlamento que es el más mediocre y reaccionario que hemos tenido en cien años y en el que no hay representantes de la inteligencia, del constitucionalismo y de los derechos humanos. Pero, yo veo que todos estos planteamientos son utópicos por la estrechez de los plazos y porque las masas no están participando por falta de información. Es capital decirle al país qué pretendemos para que universitarios y sindicalistas debatan y opinen. Y eso sea incorporado a la nueva magna lex, de lo contrario, solo habremos forjado una mínima y efímera lex.

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