Hay que renovar los efectivos

El crimen organizado parece haber alcanzado ribetes insospechados. Al respecto, el coordinador de las fiscalías contra el crimen organizado,

Hay muchos policías coludidos con el crimen

Jorge Chávez Cotrina, advierte que si el Gobierno no cambia la política para combatir este flagelo, podríamos alcanzar la “mexicanización” del país dentro de cinco años. A poco más de un mes de iniciadas las pesquisas de su despacho en torno al crimen del consejero regional de Áncash Ezequiel Nolasco, promete que habrá resultados en solo cuestión de semanas. Tras el asesinato del consejero regional Ezequiel Nolasco, se ha focalizado el crimen organizado en Áncash, pero ¿es acaso la única región infestada de sicariato y extorsión en el Perú? Lo que ocurre es que hay una avalancha de organizaciones criminales enquistadas en el norte del país, no solamente en Chimbote, sino también en Trujillo, Tumbes, Chiclayo y Piura, a diferencia del sur del país. Es en el norte donde se está dando este fenómeno delincuencial. ¿Hace cuánto padecemos este mal? El tema del sicariato, de las extorsiones, no es de ahora. Seis años que hemos tenido estos problemas. Nadie ha hecho nada. ¿Qué ha hecho la Policía? ¿Dónde estuvo el Servicio de Inteligencia? ¿Por qué hemos tenido que ir nosotros desde Lima a detener a “La Gran Familia”, al “Clan del Norte” y al “Clan de Piura”? Si no íbamos, no se capturaba a nadie. ¿A qué se debió esta proliferación? A la dejadez de las autoridades. No es posible que tengamos que ir fiscales y policías de Lima a combatir el crimen organizado cuando allá cuentan con sus propios policías, fiscales y jueces. Esta dejadez es la que ha dejado que proliferen las mafias al interior del país. ¿Tenemos que ir para hacer su trabajo? Eso resulta hasta vergonzoso. ¿Qué factor genera esta dejadez? La desconfianza: el fiscal desconfía del policía, el policía desconfía del fiscal, ambos desconfían del juez y el juez desconfía de los dos. Estamos fregados, no hay confianza en nuestras autoridades. Si no aprenden a trabajar juntos, la delincuencia se va a extender demasiado, y se va a llegar al punto en que no la vamos a poder detener. ¿Sería descabellado hablar de una “mexicanización” de la violencia en el país? Hace poco acribillaron a un sujeto en plena avenida… Todavía no llegamos a esos niveles tan graves de violencia, pero si no ponemos freno ahora, dentro de unos cinco años podríamos alcanzar una situación similar a la de Juárez o Sinaloa. ¿Quién es el responsable? Es un fenómeno que se debió afrontar con decisiones políticas, y estas incluyen proveer de recursos a la PNP. Hay muchos policías coludidos con estas organizaciones criminales. Tiene que haber cambios, deben rotar cada dos años, mínimo. Ahí el ministro del Interior tiene que hacer una reestructuración de la Policía en todo el norte del país. Entonces, no se trata solo de una región, sino de un tema que compromete al Ejecutivo. Crímenes como los de Áncash retratan esta problemática. El tema de la inseguridad es una realidad y no una simple percepción. Tenemos que diferenciar dos cosas: una es la delincuencia común y otra es la criminalidad organizada. Si no diferencias entre ambas y no creas políticas distintas para combatirlas, no vas a poder enfrentarlas. Lo malo es que no entienden (las autoridades), por eso creen que dando un nuevo modelo procesal para todos se solucionará el asunto. ¿A qué modelo se refiere? Nos han dado un nuevo Código Procesal de Crimen Organizado para investigar y juzgar organizaciones criminales que entra en vigencia el 1 de julio; sin embargo, el Ejecutivo no nos está proporcionando el dinero, y esto es únicamente decisión política y punto, porque voluntad política todos tenemos, pero si no se toman decisiones, es lo mismo que nada. ¿Y estas decisiones deberían aplicarse en Áncash? La única forma de enfrentar al crimen es con mecanismos de inteligencia y ahí se tiene que fortalecer. Y esta pesadilla que sufre ahora Chimbote se soluciona con estrategias y trabajos de inteligencia. A propósito de Chimbote, ¿en cuánto tiempo veríamos resultados? Yo creo que en menos de 30 días vamos a tener algún resultado. La sociedad necesita una respuesta de las autoridades, sobre todo en Chimbote. La familia Nolasco necesita una respuesta. ¿Cuál es el estado de sus pesquisas? La presidenta de la Junta de Fiscales Superiores del Santa emitió un informe manifestándonos cuántos hechos de esta naturaleza están siendo investigados allá. Ya enviaron una serie de casos que ya nosotros lo hemos remitido al fiscal encargado, Manuel Castro, quien dirige la investigación en Lima. ¿Cuántos crímenes políticos vinculados a Nolasco fueron derivados? Alrededor de nueve. Se van a revisar para ver en qué estado se encuentra la investigación. Si han sido archivados, vamos a ver si esas investigaciones están bien llevadas; si no, tendremos nosotros que adecuarlas, y si hay algún error, enmendarlo. ¿Significa que se reabrirán esos casos archivados? Si han sido archivados, vamos a tener que reabrirlos. Pero hay que tener algo en cuenta: en Chimbote está vigente el nuevo modelo procesal penal y la muerte de Ezequiel Nolasco no ha sido en Chimbote sino en Huacho. En esta ciudad no está en vigencia el nuevo modelo procesal. Si vienen acá, nosotros tenemos que ver con qué modelo vamos a trabajar. ¿Podrían trabajar pese a que la propia hija del señor Nolasco desconfía del electo fiscal de la Nación, Carlos Ramos Heredia? Yo creo que a la señorita debemos entenderla. Está dolida porque han matado a su padre y hermano. Obviamente, tiene todo el derecho de criticarnos a todos los fiscales, no solo al doctor Ramos Heredia, a mí o a quien sea porque está dolida. Déjennos trabajar. El doctor Enrique Mendoza ha dispuesto que la Sala Penal Nacional tenga competencia en el caso Nolasco… Nosotros desde el primer día lo hemos solicitado. El fiscal de la Nación, José Peláez, también lo pidió. Incluso le hemos implorado al presidente de la Corte Suprema, porque para nosotros son mucho más confiables los jueces de Lima. ¿Eso quiere decir que los fiscales de Chimbote no lo son? Para nosotros es mucho más confiable trabajar con los jueces de Lima. No queremos litigar con magistrados de Chimbote, por ejemplo, porque lamentablemente no han hecho nada en todo este tiempo. No sabemos si por temor o por otros motivos. Se presume que el autor intelectual del crimen de Nolasco es el presidente regional, César Álvarez… Si hay que investigar a policías, fiscales, jueces, congresistas o presidentes regionales, todos los que sean pasibles de investigación serán investigados. A nosotros nunca nos ha temblado la mano. Y menos ahora.

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