Bien asesorada claro

La novia de América sabía manejar muy bien los dólares
Mary Pickford se convirtió en reina del cine mudo al conquistar con su candor a legiones de fans durante los locos años 20. | Su innato instinto comercial le permitió negociar sus contratos artísticos, transformando el modelo de negocio en Hollywood hacia el futuro ‘star system’. | ¿Cuál fue el secreto de su éxito?

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Mary Pickford, la novia de Amércia Hemeroteca

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Mary Pickford y Douglas Fairbancks saludan desde una de las ventanas del Hotel Ritz durante su visita a Barcelona la primera quincena del mes de junio de 1925 Hemeroteca

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Fundación de ‘United Artist’. De izda a drecha, D.W. Griffith, Mary Pickford, Charles Chaplin y Douglas Fairbancks. En segundo término, sus abogados: Albert Banzhaf y Dennis O’Brien Hemeroteca

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Mary Pickford lee un panfleto sufragista en 1910 Gettyimages

Teresa María Amiguet

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INFORMACIÓN

Oscar, el tío más deseado
Aquel rostro enmarcado por unos largos tirabuzones rubios que dirigía su ingenua mirada azul a la pantalla encandilando a legiones de fans que caían rendidos a sus pies respondía al nombre de ‘Baby Gladys’. Con tan sólo cinco añitos había debutado con la Valentine Company en su Toronto natal de la mano de su madre, Charlotte. Su padre John Charles Smith, un tierno borrachín al que la pequeña adoraba, había fallecido en un accidente laboral y mamá Charlotte, sin recursos, se había visto obligada a enrolar a sus hijos en la farándula para poder sobrevivir. Así la troupe Smith recorre el país junto a compañías itinerantes actuando en obras de teatro. Milagrosamente logran salir adelante.
Gladys, la menor, es sin lugar a dudas la que tiene más talento escénico y pronto destaca entre sus hermanos. Con sólo ocho años es ya una veterana con muchas tablas. La familia se traslada a Manhattan, donde comparte habitación con la familia Gish, cuna de otra estrella en ciernes, Lillian, que se convertirá en su más fiel amiga. Mary debuta en el Teatro Belasco de Broadway en una obra de William de Mille, Las Madrigueras de Virginia. Su productor, David Belasco, atina al cambiar el nombre del la joven actriz, que cuenta entonces 15 años, por el de Mary Pickford, inspirándose en su segundo nombre Mary, impuesto por un sacerdote católico tras salvarse de la difteria a los cuatro años, y en el apellido de su abuelo materno, John Pickford Hennesey.
Dos años después, Mary desembarca en Los Angeles. Su talento interpretativo llega a oídos de D.W. Griffith, pionero del cine, que la contrata para un pequeño papel interpretando a una niña de 10 años de edad en varios cortos titulados Her First Biscuits, de la productora de Griffith, The Biograph Company. Cautivado por la naturalidad de la joven ante las cámaras, Griffith le da su primer papel como protagonista en The Violin Maker of Cremona. Mary cuenta sólo 17 años y cobra ya 10 dólares al día. Ese mismo año la nueva estrella aparece por primera vez en la prensa: el New York Dramatic Mirror alaba su interpretación, destacándola como artista ascendente. Mary se convierte en la ‘Chica Biograph’ y pasa a cobrar 5.000 dólares anuales, un salario muy alto en la época, incluso para una estrella del celuloide. De la mano de Griffith aparece en nada menos que 100 films entre 1909 y 1910. ‘La chica de los rizos de oro’ es la estrella indiscutible de los ‘nickelodeons’, antiguos cines de barrio. Su nombre encabeza el reparto de todos los filmes, sus fans se cuentan a miles. Había nacido ‘la novia de América’.
Mary, ávida de notoriedad, exige que su nombre aparezca en pantalla. Es ambiciosa y quiere cobrar más y ficha por Independent Motion Picture Company, que le paga 175 dólares semanales. En esta compañía interpreta Su primer malentendido junto a un joven galán, Owen Moore. Un buen día Mary pide un vestido largo y unos tacones altos en el departamento de vestuario y se casa en secreto con Owen en Jersey City. Corre enero de 1911, la estrella tiene diecinueve años. Su madre ‘celebra’ el enlace con un berrinche que se prolonga durante tres largos días.
Por entonces Mary está contratada por la Independent Motion Picture Company, en la que se siente feliz. Pero su olfato comercial vuelve a ponerse en órbita: decidida a ganar más, denuncia a la empresa (germen de la futura Universal) para liberarse de su contrato alegando que cuando lo firmó era menor de edad. Conseguida la libertad, empieza a trabajar en Majestic, con quienes pacta un contrato de 225 dólares por semana, amén de un empleo para su esposo Owen.
Mary sabe muy bien lo que quiere logrará que esta cifra se duplique un año después cuando firma otro contrato esta vez con Zukor en Famous Players. Para Mary nunca es suficiente, sabedora de su valor frente al público exige cada vez mejores condiciones en sus contratos y una vez conseguido su salario no duda en pedir aumentos de sueldo una y otra vez. Así en 1914, consigue que su salario alcance la millonaria cifra de 1.000 dólares por semana. Aquella pequeña actriz de poco más de metro y medio de estatura, poseía un instinto comercial que la convierte en la actriz mejor pagada del mundo. Apodada el Banco de América, con el tiempo gracias a su innato talento negociador Mary llegaría a recibir 10.000 dólares semanales más la mitad de los beneficios de sus películas, puede además elegir sus propios proyectos, guionistas y directores algo inaudito hasta la fecha. La dama del cine mudo bautizada con el sobrenombre de la novia de América, en 1918 funda su propia compañía de producción, Mary Pickford Film Corporation, la actriz es toda una potentada. En una fiesta conoce al galán Douglas Fairbanks, ambos están casados. Pero Mary reconoce en él al amor de su vida y decide casarse con él. Un mes después de conseguir el divorcio, el 28 de marzo de 1920 lo convierte en su esposo. Uno de sus pabellones de caza será su hogar. Pickfair, bautizado así por la conjunción de los apellidos de ambos, se convertirá en el cuartel general de la célebre pareja cinematográfica. Junto a Fairbanks, Pickford acometerá sus mayores logros. El espíritu emprendedor de Mary involucra al actor en sus proyectos, así juntos crean junto a Charles Chaplin United Artists, la empresa que revolucionaría el negocio cinematográfico facilitando el acceso de realizadores independientes a la sala, monopolizadas hasta entonces por los propios estudios. Los actores eran ahora sus propios dueños. El star system de Hollywood había cambiado para siempre.
Mientras Mary continúa actuando, en 1922 contrata a Lubistch para dirigir Rosita. En 1926 protagoniza Gorriones, su primera interpretación de suspense y su última interpretación como niña. La actriz cumplidos los 34 hastiada ya de tener que interpretar ese papel, muy lejano a su realidad, decide cortar su larga melena dorada todo un icono cinematográfico, el The New York Times recoge la noticia en portada.
En 1927 el matrimonio acomete un nuevo reto: junto a 36 personalidades del mundo del cine, fundan la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas. Un mes antes se habían convertido en las primeras estrellas en imprimir sus manos y pies en el cemento de la explanada del Teatro Chino de Grauman en Hollywood.
En 1930 esa misma Academia le premia con un Oscar por su primer interpretación en el cine sonoro, en Coquette. Pese a la obtención del galardón la crítica no trata bien a la artista, que decide callar para siempre en las salas cinematográficas en 1933 tras interpretar Secrets.
Paralelamente su relación con Fairbanks entra también en crisis, la pareja se divorcia en 1935.
Tras diversas incursiones en la radio y el cine en el papel de productora se retira definitivamente.
Un año después contrae matrimonio con el también actor Buddy Rogers, doce años menor, junto a quien adoptará dos niños.
A partir de entonces su vida cambia por completo, recluida en Pickfair, no sale apenas de su dormitorio donde recibe a muy pocas visitas solo a su familia y a su entrañabale amiga Lillian Gish. En 1976 se le concede el Oscar honorífico, ‘por su contribución a la industria del cine’, la actriz se niega recogerlo personalmente, una cámara enviada por la Academia recoge su escueto mensaje de agradecimiento en su casa. Tres años después el 29 de mayo de 1979, fallece. Tiene 87 años. La eterna virgen enamorada había sabido retirarse al tiempo: ‘El tiempo pasa, y el público me comparará con las actrices modernas y quiero evitar que esto ocurra’, su recuerdo permanece inalterable en todos los amantes del séptimo arte.

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