Humala-Cambio de Gabinete

Reforzando y relanzando políticas públicas cruciales.

El gobierno ha llevado a cabo la renovación de tres carteras ministeriales, destacándose el hecho de que los cambios no se hayan realizado en el contexto de crisis en el Ejecutivo. Este cambio ordenado coincide con la cercanía del inicio del cuarto año de mandato del Presidente Ollanta Humala y es una oportunidad propicia para fortalecer la acción del gobierno.

El relevo en Relaciones Exteriores se produce varios meses después del fallo de La Haya sobre los límites marítimos con Chile y luego de que el proceso de ejecución de la sentencia se encuentre plenamente encaminado. El papel desempeñado por la canciller Eda Rivas y su equipo ha sido saludado en la misma medida en que han valorado como positivos y realistas los términos generales de la política exterior peruana. La designación de Gonzalo Gutiérrez, un ministro diplomático de carrera, no implicará un cambio de la orientación o alteración de prioridades del sector sino el reforzamiento de una política coherente diseñada desde los inicios del gobierno, en la etapa del canciller Rafael Roncagliolo.

El cambio en el Ministerio de Transportes y Comunicaciones tampoco implica un viraje en la política pública que ejecuta el sector o un cambio de fondo. El nuevo ministro, José Gallardo, pretende garantizar en los 24 meses que quedan de gestión gubernamental la expansión de infraestructura en transporte y telecomunicaciones en una lógica integradora de las zonas alejadas, aunque no podrá evitar que gran parte de su trabajo se refiera a la culminación de algunos proyectos de infraestructura. En cualquier caso tendrá poco espacio de maniobra, en tiempo y movimiento, para superar las trabas más importantes que retrasan la inversión pública, que como se sabe no se ubican solo en ese sector sino también en el MEF y en los gobiernos subnacionales.

Es más complejo el cambio en el Ministerio del Interior, tanto por los agudos desafíos de la seguridad nacional como por la intensa rotación de ministros que ha tenido el sector, en este y en los anteriores gobiernos. El promedio de duración de seis meses de un ministro en esta cartera hace que la primera de las expectativas sea la estabilidad del sector, condición indispensable para alcanzar resultados apreciables. Si al problema de la inseguridad se suma la incertidumbre institucional que no cesa, se estaría fijando un escenario muy desfavorable para las medidas anunciadas.

Las primeras declaraciones y acciones del ministro Daniel Urresti indican la adopción de una voluntad política más explícita para enfrentar las evidencias más cotidianas de la inseguridad como son los delitos de hurto callejero, el robo de autopartes, la circulación de vehículos sin documentos en regla, entre otros. Esta voluntad debe ser alentada si la idea es garantizar una mayor presencia policial en las calles.

Sin embargo, debe hacerse la precisión de que siendo correcta la imagen de una presencia física de los altos mandos del sector en los operativos y en la acción directa, es importante ponderar la necesidad de encarar el conjunto de los problemas desde una visión de colaboración con las otras instituciones participantes en la seguridad ciudadana, comprendiendo al mismo tiempo que todo liderazgo debe considerar que la derrota del delito es una tarea de corto, mediano y largo plazo (La Republica)

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