Cual es la solucion?

 

Edwin Heredia Rojas

Escribo estas líneas con dolor y estupefacción, pero con la esperanza incólume. Se veía venir, se veía venir…. Algunos peruanos hemos luchado muchos años para que este momento no llegase…., pero llegó. Dolor, pues el 27 de junio de 2014 pasará a la historia -sin duda- como el aciago día en que unos cuantos peruanos con efímero poder decretaron -¡mediante una resolución ministerial!- que muchos niños peruanos murieran en el vientre de sus madres. Primera vez que en Perú se da una norma abortista. Estupefacción, pues no obstante que viene burdamente disfrazada de mentiras y engaños, a los funcionarios de turno les ha sido fácil colarla. Pienso que, en el día de su cumpleaños, le pudieron hacer un mejor regalo al Presidente Humala.

Cuando se escriba esta parte de nuestra historia, algún memorioso recordará sus circunstancias. Una ministra de Salud, tan hipócrita como inútil, economista de profesión (¿ !), proyectista de USAID, con mil problemas de salud pública por resolver, incapaz de solucionar una huelga de médicos de casi dos meses de duración, …. un ministro de Justicia, garante del Protocolo, con afán de hacer méritos para ascender en el ranking caviar,…. una ministra de la Mujer, con innegable afán de figurar, que peleó por el cargo y que nadie se explica qué hace ahí; a no ser la simple cuota de Toledo en el gabinete y la defensora de la “hipoteca” en el escandaloso caso Ecoteva, que nunca será esclarecido ni sancionado. De Habich, Figallo y Omonte, el trío perfecto para sancionar el Protocolo del mal llamado aborto terapéutico.

¿Y qué de la inmensa mayoría de peruanos que se opone al aborto, un 75%? Pues que estos días sólo tenemos cabeza y tiempo para el fútbol. Con una gran preocupación adicional: la lesión de Neymar y su alejamiento del torneo mundial; no obstante que estará restablecido totalmente en cuatro semanas. Y con la novela de Orellana recién estrenada, cuando hace varios años ya se tenían datos de la súper mafia que dirige.

Narcotizados por el fútbol y confundidos por la terminología que utiliza la “Guía Técnica Nacional de Estandarización del Procedimiento de Interrupción Terapéutica del embarazo menor de 22 semanas”, los peruanos nos sentimos descolocados. El aborto nos huele a podredumbre, pero tal como sus autores nos lo describen, o quedamos más confundidos, o termina pareciéndonos bien, puesto que “busca salvar más vidas” o -como dice Omonte- el gobierno salda así una deuda de 90 años con las mujeres peruanas.

Pero digamos ya lo que en realidad es el Protocolo de Aborto Terapéutico: ES UNA EXCUSA PARA EL ABORTO LIBRE, PARA LA LEGALIZACIÓN DEL ABORTO A PEDIDO. No hay más. La sofisticación de los términos, las intrincadas causales, las verdades a medias, etc. son sólo el ropaje necesario para lograr el objetivo buscado durante muchos años por las organizaciones abortistas. Después podrán venir otras excusas, como el aborto sentimental (violación), el eugenésico (mal formación), por motivos económicos, etc., para finalmente hacer legal el aborto por cualquier razón. Esto será así aunque hoy lo nieguen y renieguen los autores y defensores del PAT.

El PAT presenta 10 cuadros clínicos. Pero, el último, el 11, el que les interesa verdaderamente, el que abre un portón para autorizar la muerte de un ser humano, lo legaliza ante “cualquier otra patología materna que ponga en riesgo la vida de la gestante o genere en su salud un mal grave y permanente, debidamente fundamentada por la junta médica”. Federico Salazar se pregunta en su columna de El Comercio (5/7/2014): “¿Cómo se define un “mal grave”? ¿Lo “permanente” por sí solo basta para optar por causar la muerte de una criatura?” (…) “Tratándose de la decisión sobre quitar la vida a un ser humano, no puede permitirse una formulación tan vaga y subjetiva como ésta. Ninguna junta médica está por encima del derecho a la vida”.

Aunque los transeúntes funcionarios del Minsa –incluyendo a la ministra- aseguren que tampoco se considerarán los casos psiquiátricos o psicológicos de la gestante para aprobar un aborto, el punto n.11 deja abierta esa posibilidad. No somos ignorantes ni ingenuos. Así se hace en España y en otros países.

Antes de terminar esta primera parte, sólo quiero mencionar algunos puntos clave que ampliaremos luego. Este PAT es tan innecesario como inconveniente. La medicina de 2014 no es la de 1924 (cuando el Código Penal despenalizó el aborto terapéutico). Los médicos siempre han tratado de salvar ambas vidas: de la madre y de su hijo. Este Protocolo, que está hecho para matar, no tiene una sola indicación para salvar las dos vidas. Sus autores sólo hablan de “procedimientos para la evacuación del contenido uterino”. Lo entendemos. Para ellos, eso es un niño.

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