Vaya a Jaen y entre a la cueva.

 

JAÉN: LAS GRUTAS DE PACUYACU TE INVITAN A VIVIR LA EXPERIENCIA
Los vecinos del centro poblado Granadillas y sus autoridades están interesados en promover el turismo en la zona, tu presencia ayudará animar su interés.
Vista de la entrada de la gruta desde la parte interior hacia afuera
Vista de la entrada de la gruta desde la parte interior hacia afuera
A lo largo del mundo entero, existen grutas y cavernas de todo tipo; cavidades que la naturaleza nos ha dejado para admirar, o según la creencia en algunos lugares, construcciones que fueron quizás hechas por civilizaciones antiguas.

Lo cierto es que cada gruta y caverna tiene su particularidad, y en especial las que encontramos en América como las Grutas del Palacio en Uruguay, la Cueva de los Tayos en la frontera entre el Perú y el Ecuador, las Cuevas de Acsibi en Argentina o la Cueva Lechuguilla en Nuevo México (EE.UU.).

No muy lejos, quienes ha tenido el agrado inquietante de viajar por el nororiente, conocen que nuestra zona también tiene innumerables cuevas y grutas, entre las más conocidas se ubica las grutas de San Andrés en el Parque Nacional de Cutervo (Cutervo-Cajamarca).

Otras de las grutas, son las de Pacuyacu, que se encuentran en la localidad del mismo nombre, Centro Poblado Granadillas, Distrito de Santa Rosa (Jaén – Cajamarca).

RUTA DE ACCESO

Desde Jaén, se puede viajar en los autos que se trasladan hasta el Centro Poblado Granadillas, el trayecto plagado de vistosos paisajes demora unas dos horas. Ya en el lugar, alguno de los pobladores y autoridades muy serviciales, pueden hacer de guías.

Camino a las grutas se está abriendo una carretera que debe llegar hasta la misma localidad de Pacuyacu, pequeño caserío casi perdido entre la floresta de montañas que aún quedan en la zona, sitios donde se puede avistar según los lugareños, un sin número de animales como gallitos de las rocas, carpinteros, loros, osos de anteojos, venados y otros.

La bajada hasta el lugar de ingreso a la gruta, en un primer tramo rodeado de cafetales y luego de enmarañado bosque, se torna muy emocionante para quienes gozan del turismo de aventura.

Al cabo de 40 minutos sin mucho esfuerzo, se llega hasta el ingreso de la gruta que arroja una pequeña caída de agua desde el interior de sus oscuras fauces, en las que solamente por unos 15 o 20 metros se puede ver con la luz natural, hacia adentro un manto de oscuridad obliga al visitante a encender las linternas.

EN LA GRUTA

Contorneadas paredes van variando mientras se ingresa, haciendo ver claramente que la altura del piso al “techo” de la cavidad debe tener en algunos lugares entre 10, 15 y 20 metros, haciendo fácil el albergue de sus inquilinos favoritos: los guácharos (steatornis caripensis), conocido como ave de las cavernas y propias de Sudamérica.

Al notar nuestras linternas en plena oscuridad de los interminables corredores, los guácharos ambientan el lugar con sus bulliciosos gritos y cantos mientras revolotean de un lado a otro en la parte alta de la caverna donde además anidan, con lo cual se torna muy difícil el poder obtener imágenes de buena calidad de éstas aves.

Unos 100 metros avanzando en la gruta, la misma se divide en tres corredores, uno de los cuáles lleva al seguirlo, a una especie de segundo nivel en la caverna donde la misma se amplía en la parte del piso, llegando a tener por lo menos unos 20 metros de ancho.

Desperdigadas por el húmedo suelo, crecen penosamente en busca de la luz, plantas de todo tipo, gracias a las semillas que en algún momento de su vida han comido los guácharos y las han dejado caer luego de digerirlas.

Mientras se disponga de más tiempo, más se puede adentrar en alguno de los corredores, a los que según los guías del lugar no se les ha encontrado fin hasta después de haber recorrido 4 horas.

El corredor de ingreso principal tiene varias atracciones, una de ellas es una pequeña cascada que cae desde la parte más alta de la cueva, y va formando el riachuelo que sale luego más adelante.

También se puede encontrar dos extrañas figuras formadas en las paredes rocosas de la caverna, el miembro viril masculino y el femenino (claro separados uno del otro), pero que emanan ligeramente algunas gotas de agua, lo que es apreciado por los lugareños que según cuentan, muchas personas van a recoger esa casi secreción líquida para tomarla y obtener resultados como curar la esterilidad, ayudar a conseguir la pareja deseada, entre otros.

Si el regreso por el mismo camino es ya al atardecer, la caída del sol sobre las montañas boscosas de la zona, se torna en una vista muy agradable. Además que se puede apreciar el retorno a sus guaridas de algunas aves que pasan tranquilamente.

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